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Marzo 2004
“Ginebra.
Alrededor de 246 millones de niños se ven obligados a trabajar en todo el
mundo, y de ellos 179 están expuestos a las peores formas de trabajo infantil,
lo que pone en peligro su integridad física, mental y moral. Así lo denuncia la
Oficina Internacional del Trabajo (OIT)”.
(Metro
directo, 5/02/04)
Miles de niñas salvadoreñas
esclavizadas
“Niñas
trabajadoras domésticas en El Salvador, menores de hasta 9 años, trabajan como
sirvientas con un horario que puede superar las 12 horas diarias, seis días a
la semana y con salarios de entre 400 y cien dólares al mes”
(Informe de Human Rights Watch, 18/01/04. Solidaridad.net)
A 300 niños de
Melilla (España) se les niega su derecho a ir a la escuela
“Corren malos tiempos para los menores, cruelmente considerados y llamados “indocumentados”, niños nacidos en Melilla con el agravante de que algunos de sus padres no tiene DNI, aun llevando en la ciudad muchos años. Un problema que consideramos de vital importancia es la enseñanza para estos menores. Diferentes asociaciones vienen llevando a cabo una serie de protestas a favor de la escolarización de unos 300 niños en edad escolar”.
(Asociación SOS Melilla. 21/01/2004 Solidaridad.net)
“El tráfico de personas, sobre todo mujeres y niñas
cuyo destino es la prostitución, mueve 12.000 millones de dólares al año. Según
la ONU, es el tercer negocio ilegal más lucrativo, después del tráfico de armas
y el tráfico de drogas.
(Aguiluchos
Enero 2004)
¿Qué sabes?
1.
¿Crees que todos los
niños/as del mundo tienen posibilidad de ir al colegio? Por qué
2.
¿Conoces algún niño/a que
por tener que trabajar no pueda ir al colegio?
3.
¿Sabes que hay empresas
que fabrican sus productos utilizando a los niños/as como trabajadores baratos?
¿Qué Opinas?
4. ¿Te das cuenta que es una suerte
el poder tener colegios para todas las niñas y todos los niños de un país? ¿Por
qué?
5. ¿Crees que tú aprovechas adecuadamente esa
suerte que tienes?
6. ¿Te parece justo que los
niños/as en edad escolar trabajen? ¿Por qué?
¿Qué hacer?
7. De la siguiente relación ordena, según su importancia, lo que deberías hacer para ayudar a “la otra infancia”:
· No adquirir artículos fabricados por empresas que explotan a niñas/os
· Aprovechar al máximo tu tiempo de estudio
· Contribuir a las campañas que van en contra del mal trato a la infancia
· Colaborar en alguna ONG que trabaje a favor de la infancia
· Hablar en casa y con los amigos de estos temas para que todos conozcan estas realidades
8. ¿Qué otras cosas se te ocurren a ti? Ponlas en común en tu clase con tus compañeros.
PARA LA REFLEXIÓN
Según cálculos de la UNICEF, 250
millones de niños y niñas se ven obligados a trabajar en el mundo, y ello
supone una injusticia social clavada en el corazón y la conciencia de todos los
seres humanos. Estamos permitiendo que los cuerpos y mentes de quienes debemos
amar y proteger, estén sufriendo, mediante la explotación laboral, las
consecuencias de nuestro sometimiento a las políticas neoliberales que funcionan
al margen del bien común.
Desde hace siglos, ha existido en el mundo trabajo infantil, debido a
diversos factores: pobreza, tradiciones, prejuicios, discriminación de sexo,
imposibilidad de acceso a la educación y, sobre todo, mano de obra dócil y barata.
Lo
nuevo y grave hoy es que la globalización económica es el factor que está
contribuyendo drásticamente al incremento brutal del trabajo infantil
explotador, debido a la competencia en el mercado global que hace que todo el
mundo busque bajar los costes de producción o de mano de obra.
-
En muchas partes del mundo, en especial en
los países del Sur, las empresas se benefician de las altas tasas de paro y la
abundante mano de obra para mantener los salarios bajos. Al contratar a menores a los que se les paga
menos, son más manejables y vulnerables a todo tipo de abusos y amenazas, no se
necesita contratar a los adultos, perpetuándose las condiciones de precariedad
de las familias y provocando que más niños trabajen. Algunos de ellos, con su
venta, o por la comida y el alojamiento, saldan pago de deudas contraídas por
sus padres con un usurero.
Veremos algunas actividades que son objeto de explotación:
-
en la calle: venta
ambulante, limpieza de calzado o de coches, espectáculos callejeros, guías
turísticos ocasionales, recogida de basura, repartidores de mercancías,
mendicidad, etc.
-
de especial peligrosidad:
industriales (en hornos para vidrio, cerámica, fosforeras, pirotécnicas), de
minería, agrícolas, de pesca submarina.
-
de tipo forzoso o servil:
labores domésticas, fabricación de cigarrillos, alfombras, cerillas, pizarras,
ladrillos y seda.
-
sexual: redes de
pornografía y prostitución en el, cada vez más frecuente, turismo sexual.
-
trabajos domésticos:
menores que proceden de familias rurales que, al no poderlos mantener, los
envían a la ciudad a cambio de la manutención y el alojamiento, siendo muy
vulnerables al abuso por su desarraigo familiar.
-
menores soldados:
incorporados de forma forzosa o voluntariamente por la necesidad de comida y
techo, que las fuerzas combatientes le garantizan.
Es muy difícil erradicar el trabajo
infantil, sobre todo cuando éste va unido a la miseria de las familias, ya que
exige cambios profundos en el orden económico, político y moral de nuestro
mundo y de la sociedad en la que vivimos.
La paradoja es grande. Para la gran
mayoría de los niños y niñas que han tenido la suerte de nacer en la mitad del
mundo que llamamos “desarrollada”, la vida transcurre entre la escuela y el juego.
Sin embargo para muchos niños y niñas de otros lugares del mundo, la realidad
es otra. Aprenden a sobrevivir en las calles, a ganarse la vida desde pequeños
y a vivir con la responsabilidad de un adulto. Hay que traer el pan a casa, si
no hoy no habrá qué comer. Para ellos la vida no es un juego. En lugar de
estudiar y jugar, deben trabajar. Al menos, si ni sus padres ni los gobernantes
ni nosotros les proveemos de lo necesario. Al final, todos somos un poco
culpables.
No es justo que la pobreza y la
desigualdad social, recaiga de esta manera sobre los pequeños.
Acciones solidarias ante este tema son un
recurso importante en nuestras manos. ¿Sabemos si muchos de los productos de
nuestro disparatado consumo están colaborando en esa explotación?. Os relato un
ejemplo curioso y llamativo: una niña de 8 años después de conocer la realidad
de los niños esclavos en el mundo (gracias a la exposición reciente “Rostros de esclavitud”, sobre
esclavitud infantil celebrada en la Casa de la Cultura de Guadarrama), al ver
fotografías de niñas montando muñecas barbies y otros juguetes para grandes
multinacionales, manifestó a sus padres sus inquietudes en forma de boicot: “! mamá, no quiero que me compres más barbies!”